domingo, 11 de octubre de 2009

HAY QUE SABER CORRER

HAY QUE SABER CORRER

¬Inexpresivamente rugió el león.
-¿Y eso cómo se hace?
¬Amurallando el corazón,
no vaya a ser que lo cace
alguna arpia malpensante,
sangranalgas reciclada
en dama elegante.
¡Y sin pomada!
-¡Eres un borde,
misógeno en ciernes!
No das bien ni un acorde,
y menos los viernes!
¬No me corto ni un cacho
en promulgar mi orgullo
de tio muy macho.
-Yo diria mejor de capullo.
¬Te voy a partir la boca,
con mis puños viriles,
duros como rocas,
potentes como misiles.
-Tu escasa autoconfianza
te incita a la violencia.
A ver si me alcanzas,
que ya esfumo mi presencia.

Huida de buen velocista,
machito ya sin resuello
que pierde la pista.
El otro salvó su cuello.

Fín de la parida.