jueves, 11 de febrero de 2010

SOÑE QUE AMABA

SOÑE QUE AMABA

Colgué mi desnudo corazón en un renglón,
apuntalado con ganas de dar vida
a las flores marchitas del balcón,
víctimas de una sequia homicida.
Cubrì de ternura mis labios
agrietados de falta de besos,
y pedí consejo a los sabios
del donjuanismo y sus excesos.
Hice una funda de mis manos,
que me dieron escaso consuelo,
recordando esos días lejanos
en que follaba hasta en el suelo.
Ahora me siento, sueño y espero,
a que alguna me guarde en su armario,
me desentierre con un te quiero
y me acompañe por el calendario
a comernos el mundo entero
y gozar del cuerpo a diario.