jueves, 18 de febrero de 2010

AÑORANDO COHETES

AÑORANDO COHETES

Quiso abarcar con sus brazos
los paisajes de otro corazón,
pero el suyo se hizo pedazos,
pues no supo engarzarlo al amor.
Desterrado de aquel paraíso,
decidió aferrarse al valor
y tratar de coger sin permiso
cualquier cosa que irradie calor.
Arrancó cada espina a mordiscos,
ríos de sangre mojaron su piel,
se bañó allí su alma hecha cisco,
se sintió acostumbrado a perder.
Levantó entre ruinas su casa,
adornó con flores el umbral,
por si acaso algún ave lo pasa
y en su pecho comienza a anidar.
Mas el tiempo las fué marchitando,
acompañado de la soledad,
y ahora sueña y pregunta cuando
logrará este vacio llenar.
Pero ya no confía en la suerte,
esos golpes agriaron su ser,
y aunque sabe que es mucho más fuerte,
nunca nada será como ayer.
El amor son fuegos de artificio,
explosiones llenas de color,
pero igual que tienen un inicio
tienen fin y este es mucho peor.

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